PREMIOS SI, PREMIOS NO

Vivimos rodeados de concursos. De hecho podríamos decir que la idea que nos venden de vida esconde un concurso en su metáfora. Ese afán de superación. De éxito. De ser los mejores desde que nos ponemos un babi con cuatro años.

Existe una cotidianidad en la aceptación de los concursos, que va mucho más allá de la televisión, y de la utilización de ellos como publicidad para las marcas en las nuevas plataformas de internet. Porque podríamos extrapolarlo a cualquier ámbito, y es que no podemos olvidar que muchas de las decisiones, como adjudicaciones de construcciones arquitectónicas, entre otras tantas, están sometidas a concurso.

Premios literarios. Premios de pintura. Becas artísticas. Concursos anuales que crecen cada año. Que se convierten en una cita imprescindible en la agenda. Como lo son los premios UnionWep de fotografía de bodas, los nuestros. Y es que si hablamos de esta disciplina, ya los salones fotográficos en el siglo XIX y principios del XX proponían concursos. Sin ir más lejos la Real Sociedad Fotográfica de Madrid convocó uno en 1901.

Comentamos sobre aquello que nos rodea, por ello, muchos de los que aquí leen estas líneas, estarán pensando en los premios que existen en torno a la fotografía de bodas. En cómo esos concursos han servido para lanzar carreras, llenar agendas y realizar reportajes e incluso clases magistrales en otros países.

Sin embargo, existe una diferencia respecto a los concursos televisivos donde un cantante ganador puede darse a conocer de manera mundial por la sociedad. Los fotógrafos de boda, al igual que un artista determinado que gana una beca del MOMA, al final sólo es reconocido por los de su mismo ámbito.

Incluso si acotamos más, a menudo observo cómo algunos de mis colegas fotógrafos relacionados con otras temáticas como naturaleza o retoques por ordenador, ganan premios tanto en España como internacionalmente, premios que como decíamos anteriormente solo conocen los dedicados a esos tipos de fotografía. Imagino que a ellos les ocurrirá lo mismo con la fotografía de bodas.

Llegados a este punto de baño de realidad, no queremos dar una imagen negativa de los concursos, simplemente poner los pies en la tierra, saber en qué nos pueden ayudar y utilizarlos para conseguir los mejores objetivos dentro de la fotografía o videografía de bodas.

 

“Un reconocido premio te da prestigio,

un falso premio te lo quita”

 

Concursos, hay muchos. Hasta aquí no hay ninguna novedad en la afirmación. Pero como hay muchos, tampoco estamos para perder el tiempo. Es decir, una labor previa de investigación puede ayudar a no malgastar nuestro valioso tiempo e incluso dinero.

Investigación respecto al alcance y trayectoria que tienen los que convocan ese concurso. En qué medios lo han dado a conocer. A quiénes van dirigidas sus publicaciones. Si tienen sponsor, de qué marcas se rodean. Al igual que el valor que dan a su jurado.

En este punto es fundamental que indique quiénes lo conforman, saber cuál es su relación con la fotografía de bodas, ojear sus carreras, si son fotógrafos, si han sido galardonados en otras ocasiones y en qué categorías, etc.

En la trayectoria que decíamos, no está de más ver la carrera que han obtenido los que han ganado anteriormente. Ello le otorga credibilidad al concurso. Saber si les ha ayudado a conocerse a nivel clientes de boda o ha sido más un reconocimiento por parte de otros compañeros, lo cual no es malo si les ha servido para impartir formación y encontrar otra fuente de ingresos.

ELMARCO

ANTONIO TRIGO, EL MARCO ROJO. FOTÓGRAFO DEL AÑO UNIONWEP 2016

 

ganadores

GANADORES DE PASADAS EDICIONES

También valorar cuánto tiempo llevará presentar candidatura y cómo. Tener criterio a la hora de seleccionar el trabajo a presentar atendiendo a una serie de patrones anteriores del concurso. Ser objetivo. Muchas veces las fotografías que más valoramos de nuestro trabajo no son las más efectivas para ganar premios.

Un artista utiliza las becas para llevar a cabo los proyectos que ha presentado en la convocatoria de ese concurso. Necesita el dinero para el montaje, para la producción, etc. Un fotógrafo de bodas debería utilizar lo ganado de la manera más coherente posible. Es decir, si es solo un reconocimiento, explotarlo, pero no utilizar la repisa para acumular premios.

Y es que es muy bonito utilizar las publicaciones de Facebook para dar a conocer los premios que se van ganando pero, ¿quién lee esos posts? Hay una diferencia entre la alimentación de ego y el alcance real a nivel ingresos que esos galardones están dando. Gestionar bien esos méritos es clave para sacar rendimiento a tu mérito, pero ojo, un reconocido premio te da prestigio, un falso premio te lo quita.

Porque clientes, también hay de muchos tipos. Igual algunas parejas que ven demasiados premios rehúsan de acercarse al fotógrafo porque piensa que es inalcanzable, que tendrá la agenda llena o que cobrará unos precios excesivamente desorbitados.

Así que varios consejos:

  • labor de investigación sobre los concursos
  • planificación del tiempo para concursar
  • objetividad y sinceridad con uno mismo 

Es evidente, este post en parte es una crítica sobre el mundo de los premios de fotografos y videógrafos de bodas, en Unionwep somos muy críticos con nosotros mismos y por otro lado para invitaros a la participación de los PREMIOS UNIONWEP y no dejar de creer en el afán de superación, porque todos estos premios, lejos de llevar al fracaso si no se consiguen, no habrán hecho sino querer ser un poquito mejores dentro de la fotografía de bodas. Y éso, queridos colegas, no hace daño a nadie.

Gema Sanchez

PEOPLE2


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