Esta es la eterna canción. Algo escuchado por muchos y en boca de todos pero que casi nadie explica ni defiende con peso y razón. Voy a intentar hacerlo y espero llegar lo más cerca posible de la verdad.
A los fotógrafos de boda se nos mira muchas veces como trabajadores de poco prestigio, sin embargo la gente paga grandes cantidades de dinero aunque protesten un poco. Si los clientes realmente valorasen lo que contratan, si supieran exigir y comprender el trabajo de un buen reportaje jamás dirían que es caro un reportaje.

Eso sí, es que hay reportajes y reportajes. Pero como uno cutre se cobra muy caro los realmente buenos deben ser más caros aún, y eso es injusto. Y si entramos en hacer trabajos diferentes, como el fotoperiodismo de boda, ya ni hablamos. Lamentablemente esta es la realidad. Muchos que se dicen profesionales ni siquiera se presentan en las bodas, sino que mandan a otras personas sin cualificación ninguna.

Esto es un problema grave porque muchos no son si quiera fotógrafos sino empresarios. Le pagan una miseria al que va a la boda y claro, este no va a dejarse el pellejo en ella. De hecho seguro que ni conoce a los novios y raramente tendrá una buena preparación como profesional pues si no le pagarían más y/o haría sus propias bodas.

La fotografía de boda es un negocio de mucho dinero. Siempre uno quiere abarcar más y es raro que uno se sepa medir y aceptar que sólo puede hacer dos o tres bodas en un fin de semana como mucho. Quieren ganar más y más y no dan a basto. Envían a otras personas que no están a la altura y pasa lo que pasa.

La razón común del precio ya la comenté en el artículo “La fotografía de boda en España” y es que los fotógrafos que no ponen pasión odian este trabajo y lo compensan con mucho dinero. Como se ha hecho costumbre y se aprovechan de que en las bodas se mueve dinero todo se ha encarecido. Es un abuso que muchos platos del restaurante se paguen a esos precios, pero un buen reportaje de boda no es caro; explico el porqué.

Pongamos a un fotógrafo realmente bueno. Debemos considerar que pagamos su experiencia, el que nos ha demostrado que hace grandes fotografías. Pero aparte nadie se da cuenta de que las bodas son en días festivos, y que un fotógrafo tiene la vida familiar algo complicada.

Si trabaja normalmente viernes, sábados y muchos domingos dime cuando ve a su familia. Lo primero que dice la gente es que entre semana no trabaja; craso error. Cada reportaje tiene mucho trabajo detrás. Cada imagen debe procesarse, ahora con el ordenador como antes con líquidos pues no siempre la cámara sabe captar lo que pretendemos. En estos días el buen fotógrafo tiene más trabajo porque antes el laboratorio ajustaba las fotos a contrastes, tonos y demás efectos y ahora lo debe hacer uno mismo en su estudio. Ahora ese toque es de fotógrafo, y una foto puede cambiar mucho procesada o no (no estoy hablando de retoques horteras sino de un revelado correcto).

Montar un álbum puede llevar más de una semana trabajando ocho horas al día o más, por lo que el fotógrafo sí trabaja entre semana. Muchos que acusan a los fotógrafos de boda de cobrar mucho por hora no están teniendo en cuenta estar horas que hay detrás, ni el precio de los álbumes, ni del equipo que llevan, tanto cámaras como ordenadores.

Reconozcamos que un buen reportaje tiene mucho trabajo, mucha entrega, mucho sacrificio. A todo esto debemos sumarle algo que es impagable, el que estemos contratando a un profesional en el que podamos confiar el día más importante de nuestra vida, al que confiemos nuestro recuerdo y la delicada tarea de capturar esa magia para siempre. Yo eso lo veo más importante que el plato que sirva en el restaurante, el coche que alquile y hasta que el vestido. No sé ustedes.

Por Fran Russo (imágenes de la española Mertxe Alarcón).