Una réflex no te hará fotógrafo profesional de bodas


Pertenezco a ese grupo de fotógrafos que con 16 años ya había entrado en un laboratorio y con 18 revelaba sus carretes habitualmente en el cuarto oscuro. A ese grupo de fotógrafos que se introdujo a la fotografía digital tardíamente, pero que en el estreno de mi primera réflex digital, en Bruselas me acuerdo, me traje casi 700 fotografías en dos días y los resultados, aunque sí en cantidad, no variaban a lo que podría haber hecho con mi analógica de toda la vida.

Por tanto, esas espectativas que con bastante gracia se dan cita en el vídeo que os mostramos, nunca pude experimentarlas en primera persona, sobre todo porque mi entrada en la fotografía social vino después por una necesidad que jamás habría pensado con 18 años, aunque de algún modo sí es verdad que siento suele ocurrir de manera habitual entre los que se compran una cámara réflex pensando que con ello podrán empezar a hacer caja.

 

Obviamente si lo más cerca que habían estado de una cámara eran esas compactas automáticas, tanto si hablamos de las analógicas como de las digitales, el desastre, a no ser que esa persona tenga un don, puede estar garantizado. Y sobre todo porque las fotografías mega estupendas que vemos a diario rescatadas de 500px o en los National Geographic están hechas con unas cámaras en cierto modo más avanzadas que las que un fotógrafo primerizo se puede comprar.

Con el kit de reflex más objetivo 18-55mm las posibilidades de llevar a cabo fotografías de calidad extraordinaria son inexistentes. Con excepciones, siempre con excepciones. Que la máxima de que la cámara no hace al fotógrafo tiene sus matices en cualquier lado de su balanza. Pero es imposible que queramos hacer fotografías buenas en una boda con el flash incorporado de la cámara y sin usar las bondades de lentes tan magníficas como un 35mm o un 135mm.

Por tanto, ¿cuál es el error de base? Sobre todo un salto a querer profesionalizarnos desde el uso de la cámara como hobby, sin ningún paso intermedio de formación ni de cultura visual al respecto. Hablo desde mi experiencia y, aunque sé que cada persona viene de mundos formativos diferentes, desde la última vez que pisé un laboratorio en 2002 hasta que tuve mi primera réflex digital en 2009, pasaron años en los que sólo saqué mi analógica en tres contadas ocasiones mientras me formaba en historia del arte.

Hacer fotos hay que hacerlas, pero primero yo aconsejaría dedicar tiempo a la observación del medio al cual nos queremos dedicar acudiendo a la historia. Y de ahí a la técnica. Y de ahí a informarnos sobre cuáles son las mejores herramientas para las fotografías que queremos hacer. En ese orden y sin empezar la casa por el tejado. Si no esas espectativas se terminarán convirtiendo en frustración. Y no queremos que la fotografía se convierta en éso.

Gema Sanchez.



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